Estudiar derecho en español cuando creciste pensando en inglés

Hay un término para gente como yo: no sabo kid. Hijos de padres mexicanos, criados en Estados Unidos, que hablan bien español en casa y batallan con él en todos lados. Casi siempre es broma, y da un poco menos de risa cuando te inscribes a estudiar derecho en español.

El español de todos los días no me preparó para el español jurídico. Es formal, viene de la tradición del derecho civil y muchas palabras se ven conocidas pero significan otra cosa. Obligaciones, por ejemplo, no es lo que en inglés entendemos por «obligations». Es toda un área del derecho civil sobre los vínculos jurídicos entre personas: de dónde nacen, cómo se cumplen y cómo se terminan. Y luego está el amparo, un juicio constitucional contra actos de autoridad. No hay una palabra limpia en inglés para eso. Lo más cercano que se me ocurre es una mezcla de injunction y una impugnación constitucional.

Lo que me ha ayudado

Solo escuchar las clases no me estaba funcionando. Les seguía el hilo y a la semana ya no podía explicar nada. Así que cambié mi forma de estudiar:

  • Leo una unidad completa en un libro físico en lugar de brincar entre videos y presentaciones.
  • Cierro el libro y escribo a mano, en un bloc tamaño legal, todo lo que me acuerdo.
  • Lo comparo con el libro y veo qué se me fue. Casi siempre son las mismas cosas: pares de términos opuestos, jerarquías y listas completas.
  • Llevo un glosario corto de español a inglés. No para traducir el derecho, solo para tener algo de dónde agarrarme.

Lo bueno es que no puedo dar por hecho que entiendo nada. Tengo que detenerme, buscarlo y compararlo con lo que conozco de Estados Unidos. Es lento, pero de ahí salen la mayoría de mis preguntas.

Voy a seguir publicando notas: conceptos que me sorprendieron, términos que significan cosas distintas en cada sistema y cosas que me hubiera gustado saber desde el principio.